Sábado semana cuarta Cuaresma (12 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Jer 11,18-20 ("Yo era como cordero manso llevado al matadero"); Jn 7,40-53 ("Se originó una disensión entre la gente por causa de él… Jamás un hombre ha hablado como éste")

Contemplación, vivencia, misión: La "paz" que ofrece Jesús está basada en su donación sacrificial de "cordero manso llevado al matadero". Sólo puede hablar de paz quien deje reinar la "Verdad" y el "Amor" en su corazón. Nadie ha hablado, vivido y amado como Jesús: dándose a sí mismo y llevándonos en su corazón misericordioso. Sólo Dios ama así. "El sacrificio más importante a los ojos de Dios es nuestra paz y concordia fraterna y un pueblo cuya unidad sea un reflejo de la unidad que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo" (San Cipriano, Sobre el Padre Nuestro)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: No existe "disensión" en la comunidad eclesial cuando el corazón está unificado por la Palabra y la presencia de Jesús. En el Cenáculo, esperando al Espíritu Santo, los Apóstoles y discípulos "oraban en sintonía con María la Madre de Jesús" (Hech 1,14). “La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio” (Evangelii Gaudium, n.114).

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