Lunes semana quinta de Cuaresma (14 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Dan 13,1-9.15-17.19-30.33-62 (Susana: “Su corazón tenía puesta su confianza en Dios”); Jn 8,12-20 (“Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad”)

Contemplación, vivencia, misión: Cuando se destierra a Dios del horizonte de la vida, cualquier ser humano se reduce a un quita y pon, una cosa útil sólo para tomar y desechar. Si Cristo no entra en nuestro modo de pensar y de valorar las cosas y las personas, se origina el caos por la falta del centro de gravedad. Si ponemos la confianza en Cristo, es posible ver los acontecimientos con una nueva luz y también cambiarlos, para no caer en las aberraciones de todas las épocas. La expresión “yo soy” (luz, camino, verdad, vida, Buen Pastor…) resume toda la realidad de Jesús, el “Emmanuel”, Dios con nosotros. Fuera de esta realidad misericordiosa, todo sería tinieblas y pecado.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Nuestras dudas y ansiedades, a veces dolorosas como las de San José, se disipan cuando aceptamos los nuevos planes de Dios: el “Emmanuel” (Dios con nosotros) nace de María “la Virgen” y ahora se comunica por medio de la Iglesia, para bien de toda la humanidad.

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