Miércoles semana quinta de Cuaresma (16 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Dan 3,14-20.91-92.95 (“Nuestro Dios nos librará del horno”); Jn 8,31-42 (“Si os mantenéis en mi palabra…la verdad os hará libres”)

Contemplación, vivencia, misión: Verdad y libertad se conjugan sólo en la “Palabra” personal de Dios Amor: Jesús, el “Verbo” Encarnado y Redentor. Sólo él es la verdad de la donación, que nos hace libres para amar. Éste es el “gozo” anunciado en Belén y en las bienaventuranzas; es la verdadera “paz” que nos comunica Cristo muerto y resucitado, liberándonos de los chismes y de los ídolos que chamuscan tantas vidas en flor. “La Palabra de Dios enseña que en el hermano está la permanente prolongación de la Encarnación para cada uno de nosotros: «Lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, lo hicisteis a mí» (Mt 25,40). Lo que hagamos con los demás … responde a la misericordia divina con nosotros” (Evangelii Gaudium, n.179).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El corazón de la Madre de Jesús era la “tierra buena” (Lc 8,8), el “corazón bueno” (Lc 8,15), donde se sembró la “buena semilla” (Mt 13,24). Es figura de la Iglesia de la Palabra y del Misterio Pascual, que vive y anuncia la libertad como verdad de la donación a Dios y a los hermanos.

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