Viernes semana quinta de Cuaresma (18 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Jer 20,10-13 (“El Señor está conmigo”); Jn 10,31-42 (“El Padre está en mí y yo en el Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida de Jesús es “misión” para bien de toda la humanidad. Su vida nos pertenece como el gran regalo de Dios. Los demás dones o regalos (todos pasajeros) son sólo preparación para un encuentro definitivo. En Jesús descubrimos cómo es Dios Amor y cómo nos ama desde toda la eternidad. Cada palabra evangélica (también los gestos y silencios de Jesús) es un latido del corazón de Dios misericordioso. “Nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría” (Evangelii Gaudium, n.3)..

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María oyó decir a Jesús niño: “Mi Padre” (Lc 2,49). En la cruz, las últimas palabras que oyó de Jesús, fueron: “Padre -papá querido- en tus manos” (Lc 23,46). Con ella, en el día a día, la Iglesia aprende a ver en Jesús la epifanía personal de Dios, siempre cercano (“Emmanuel”, Dios con nosotros), el rostro de la misericordia.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.