SAN JOSÉ (19 marzo 2016)

De Corazón a corazón: 2Sam 7,4-5.12-14.16 (“Yo seré para él Padre”)/ Rom 4,13.16-18.22 (“Esperando contra toda esperanza, creyó”); Mt 1,16-24 (“No temas tomar contigo a María como esposa… Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús”) / Lc 2,41-51 (“Tu padre y yo te buscábamos angustiados”)

Contemplación, vivencia, misión: El “silencio” de San José queda explicado por la “Palabra” de Dios: su vida era ya sólo para Jesús, el “Salvador”, nacido de María por obra del Espíritu Santo. Fuel hombre “justo”, siempre abierto a los nuevos planes de Dios. En su vida “callada” resonó la “Palabra” personal de Dios, Jesús, a quien José pudo siempre llamar “hijo” de un modo totalmente nuevo. El “esposo” de María compartió con ella los mismos avatares de Jesús (cfr. Mt 2,13).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María compartió siempre con José el gozo y el dolor de pertenecer exclusivamente a Jesús: “Tu padre y yo te buscábamos angustiados”. La Iglesia, madre de misericordia, participa en esta búsqueda dolorosa de quien “salva a su pueblo de los pecados” (Mt 1,21).

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