DOMINGO DE RAMOS (20 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Is 50,4-7 (“No me resistí, ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban”); Fil 2,6-11 (“Se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte de cruz”); Lc 22,14-23,56 (Pasión según S. Lucas: “Con gran deseo he deseado comer esta Pascua con vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: La “Pasión” de Jesús hace evidente que él ha querido correr nuestra misma suerte, haciendo de nuestra vida su misma biografía. La vida ya tiene sentido porque él la vive con nosotros, como Verbo “Encarnado”. Los zarandeos de la historia son también providenciales: nos permiten sentirle cercano, asumiendo y suavizando nuestra “Cruz”, que ya es común y “complemento” mutuo.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La anunciación y la “gloria” de Belén llenó de gozo a María. Es “gloria” del Tabor y del domingo de Ramos, pero que pasa por Nazaret y por el Calvario, preanunciando la resurrección de Jesús y de la nuestra. La Iglesia anuncia que “Jesucristo, con su muerte y resurrección, nos revela y nos comunica la misericordia infinita del Padre” (Evangelii Gaudium, n.164).

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