Lunes Santo (21 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Is 42,1-7 ("He aquí mi Siervo… mi elegido en quien se complace mi alma"); Jn 12,1-11 (En Betania: "María… ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos… Jesús dijo: … para el día de mi sepultura")

Contemplación, vivencia, misión: El Padre se complace en Jesús, que desde el seno de María (cuando ella dijo que “sí”) había hecho de su vida una oblación total por nuestro amor: “Vengo para hacer tu voluntad” (Heb 10,7). Quienes se dejan conquistar por la amistad íntima de Jesús, enrolan sus propias vidas es esta misma oblación, concretada en “silencio” contemplativo (cfr. Lc 10,39) y en oferta de sí mismo y de todas sus cosas (cfr. Jn 11,2; 12,1). ) “Fuiste el primero en amarme, antes que yo te amase, y me amaste hasta el punto de venir al mundo para morir por mí” (S.Agustín)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Las manos maternas que envolvieron en pañales al niño Jesús y lo recostaron en el pesebre (cfr. Lc 2,7), son las mismas que le acariciaron, lavaron, cuidaron y acompañaron hasta su muerte y sepultura. La vida de María era itinerario de “Pascua”, para “pasar” con Jesús “de este mundo al Padre” (Jn 13,1). Así es también el itinerario “pascual” de la Iglesia.

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