Martes Santo (22 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Is 49,1-6 (“El Señor me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor”); Jn 13,21-33.36-38 (“Jesús se estremeció… Os aseguro que uno de vosotros me entregará… Judas salió. Ya era de noche”… A Pedro: “No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces”)

Contemplación, vivencia, misión: La debilidad de los discípulos ya se había manifestado otras veces: desaconsejando el camino de la cruz, pidiendo "milagros" para castigar, buscando los primeros puestos, durmiendo en Getsemaní, negando la relación con él, abandonándolo en la pasión, dudando de su resurrección… Pero Jesús ya asumió esta realidad pecadora (también de toda la humanidad) desde el seno de su Madre y nuestra, como encargo del Padre para vivificarnos en él. "Tarde te amé, hermosura tan antigua, y tan nueva, tarde te amé” (S. Agustín)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María convivió con los Apóstoles, al menos en las bodas de Caná y en el inicio del seguimiento evangélico (cfr. Jn 2,11-12). Pero al pie de la cruz constató la ausencia de todos, salvo el discípulo amado y algunas mujeres. El encargo que le dio Jesús ("he aquí a tu hijo") asume la debilidad de los "discípulos". Luego, como “Iglesia” familia de Jesús, orarán en sintonía con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo (cfr. Hech 1,14).

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