Miércoles Santo (23 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Is 50,4-9 (“El Señor abrió mi oído… No retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían”); Mt 26,14-25 ("Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”)

Contemplación, vivencia, misión: Aquella "casa" se llamará "Cenáculo" y va a recordar siempre la última cena (Eucaristía), la apariciones de Cristo resucitado y la preparación para la venida del Espíritu Santo con la Madre de Jesús. Lo importante es celebrar continuamente la "Pascua" con el Señor, es decir, su "paso" por la cruz a la resurrección. El camino de Pascua es camino personal y comunitario de "escucha" comprometida de los planes de Dios Amor. “Llamaste y gritaste, y rompiste mi sordera” (S. Agustín).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La actitud decidida de Jesús se fue fraguando desde niño, en su corazón y en su vida, cuando María y José le enseñaban a memorizar la "shemá": "Escucha, Israel, amarás" (Deut 6,4). La Iglesia, “escuchando” y “recordando” como María, actualiza y vive la realidad pascual de Jesús.

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