Lunes de Pascua (28 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Hech 2,14.22-33 (“A Jesús de Nazaret… Dios lo resucitó y todos nosotros somos testigos”; Mt 28,8-15 (“Jesús salió al encuentro de las mujeres… No temáis; avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”)

Contemplación, vivencia, misión: “Galilea”, para Jesús y sus discípulos, sonaba a raíces muy hondas: Jesús de “Nazaret”, las bodas de Caná, la vocación junto al lago de Genesaret, el seguimiento evangélico… Jesús resucitado se hace encontradizo en nuestras circunstancias históricas y culturales, en nuestra realidad concreta, personal y comunitaria, para asumirla como historia propia donde sólo resuene el amor. ) “Nadie puede confiar en sus propias fuerzas, sino que la seguridad nos viene de la benignidad y misericordia divina” (San Cipriano).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María de “Nazaret”, con su “sí” en la Anunciación y su “estar de pie junto a la cruz”, es “la mujer”, figura de la Iglesia madre, la Nueva “Eva”, “madre de los vivientes” que participan de la misma vida de Cristo.

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