Martes de Pascua (29 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Hech 2,36-41 (“A este Jesús que han crucificado, Dios lo ha hecho Señor… Convertíos y bautizaos en el nombre de Jesucristo”); Jn 20,11-18 (Jesús a Magdalena: “Ve a decir a mis hermanos: subo a mi Padre y a vuestro Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: La Magdalena fue la primera en anunciar a los discípulos (los “hermanos”) que Cristo había resucitado. Pedro, después de Pentecostés, fue el primer apóstol en anunciar la resurrección. Ser testigo de Cristo Resucitado, comporta expresar en la propia vida un cambio que sólo puede realizar Dios Amor. Por esto Pedro tiene la audacia de urgir a “abrirse” (convertirse) al proyecto de Dios para “configurarse” (bautizarse) en Cristo. “Brillaste y resplandeciste, y ahuyentaste mi ceguera” (S Agustín).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Pedro, con los demás discípulos y algunas mujeres (entre ellas, la Magdalena), se formaron en el Cenáculo para ser comunidad “eclesial”, testigos coherentes del Resucitado, “orando en sintonía con la Madre de Jesús” (Hech 1,14).

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