Jueves de Pascua (31 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Hech 3,11-26 (“Dios lo resucitó y nosotros somos testigos… Por la fe en su nombre, ha restablecido a este – tullido-”); Lc 24,35-48 (“Jesús se presentó en medio de ellos… La paz sea con vosotros… Soy yo mismo”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús Resucitado comunica la paz definitiva, la paz que sana de verdad los corazones y reconcilia las comunidades. La fe, como adhesión personal y comunitaria a Cristo, sana todas las heridas y repara todas las rupturas. Cuando Jesús está en su puesto, es decir, “en medio” para servir, la Iglesia es auténtica porque se caen por su peso todas nuestras máscaras.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La “paz” que Jesús Resucitado ofrece es la que los ángeles cantaron en Belén y que María meditó en su corazón (cfr. Lc 1,14.19). Ella es la Reina de la paz, presente en la Iglesia, colaborando a que todo se oriente hacia el mensaje de Jesús (cfr. Jn 2,5).

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