Domingo tercero de Pascua (10 abril 2016)

De Corazón a corazón: Hech 5,27-32.40-41 (“Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”); Apo 5,11-14 (“Digno es el Cordero degollado de recibir el poder… el honor y la gloria”); Jn 21,1-19 (“Es el Señor… Venid y comed”):

Contemplación, vivencia, misión: La vida es un examen de amor, realizado por quien es la clave de la historia, inmolado por amor como propiciación por nuestros pecados, y resucitado para nuestra justificación para hacernos partícipes de su misma vida divina. A este amor sin medida, sólo se le puede responder con una entrega sin medida; no existe vida cristiana “part time”. Entonces la vida se comparte con él, en los momentos de dolor y de gozo, siempre como consortes de la misma copa de bodas.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “Mirándola a ella conocemos la fuerza trasformadora que tiene la Eucaristía. En ella vemos el mundo renovado por el amor” (Ecclesia de Euccharistia, 62). “La maternidad de la Iglesia se expresa a través de la oración perseverante por las vocaciones, de su acción educativa y del acompañamiento que brinda a quienes perciben la llamada de Dios” (Mensaje vocaciones 2016).

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