Sábado semana tercera de Pascua (16 abril 2016)

De Corazón a corazón: Hech 9,31-42(“Iglesias llenas de la consolación del Espíritu Santo”); Jn 6,60-69 (“¿A quién iremos?”)

Contemplación, vivencia, misión: Las tormentas y los vaivenes de la historia se disipan cuando el corazón está centrado en “Alguien” (¿a “quién” iremos?). Entonces la vida recupera su sentido en Cristo, “pan de vida”, como Palabra y Eucaristía, presente en medio de los hermanos. La Iglesia primitiva, como la de cada época, estaba zarandeada por dificultades externas e internas. Por el hecho de ser fiel a Cristo (que tiene “palabras de vida eterna”), estaba siempre llena de la consolación del Espíritu de amor. “La vocación está sostenida por la Iglesia” (Mensaje vocaciones 2016)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La vida es hermosa y gozosa cuando se construye amando, en Nazaret o junto a la cruz. Es ser para los demás, en Cristo. La referencia al “cenáculo”, donde se ora “con María”, unifica el corazón de los creyentes y de toda la comunidad eclesial.

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