Martes semana cuarta de Pascua (19 abril 2016)

De Corazón a corazón: Hech 11,19-26 (“Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de cristianos”); Jn 10,22-30 (“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen… Mi Padre me las ha dado”)

Contemplación, vivencia, misión: Escuchar y seguir es la clave de toda vocación "cristiana". Encerrarse en las propias preferencias, equivaldría a construirse sobre arenas movedizas. El ser humano se realiza amando. Y cuando Cristo llama, quien le escucha y le sigue se fundamenta sobre la roca del verdadero Amigo que nunca abandona. “Después del compromiso definitivo, el camino vocacional en la Iglesia no termina, continúa en la disponibilidad para el servicio, en la perseverancia y en la formación permanente” (Mensaje vocaciones 2016).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La vocación de seguir a Cristo se guarda en el Corazón de su Madre y nuestra, como parte integrante de su misma maternidad y de la maternidad de la Iglesia. Cuando un cristiano hace de la vida un "sí", Jesús nace en él y, por él, en muchos corazones.

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