Jueves semana cuarto de Pascua (21 abril 2016, S. Anselmo)

De Corazón a corazón: Hech 13,13-25 (“Dios ha suscitado un Salvador, Jesús”); Jn 13,16-20 (“Yo conozco a los que he elegido… el que acoja a quien yo envíe, me acoge a mí”)

Contemplación, vivencia, misión: En realidad, no hay “salvación” plena si no es en “Jesús” (el “Salvador”). Dios Amor ha sembrado semillas y huellas de esta salvación en todos los pueblos y culturas; pero todo lleva a Jesús, el único “Salvador”. El que sigue al Señor, está llamado a ser su transparencia y destello para que maduren esas semillas suyas ya sembradas. Nos ha elegido para amarle y hacerle amar. Entonces la vida ordinaria se hace fecunda en el gozo de la esperanza.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La vocación apostólica se tiene que vivir con el “amor maternal” de María y de la Iglesia: “La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres” (LG 65; cfr. RMi 92).

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