Viernes semana cuarta de Pascua (22 abril 2016)

De Corazón a corazón: Hech 13,26-33 (“A vosotros ha sido enviada esta Palabra de salvación… Dios lo resucitó”); Jn 14,1-6 (“Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” )

Contemplación, vivencia, misión: Desde que Dios, haciéndose hombre, ha asumido nuestra historia, el camino de la vida humana queda iluminado por su cruz y su resurrección. Sólo en Jesús vemos que Dios ama así: dándose a sí mismo y llevándonos en su Corazón. Así comparte con nosotros todo lo que es; se nos hace Camino para llegar con él y en él a la Verdad plena y la Vida perdurable. Quien ha recibido la gracia de la fe, queda comprometido a testimoniar la Buena Nueva y a comunicarla a los demás.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Meditando como ella las palabras de Jesús, la Iglesia vive en sintonía con su “sí”, con su “Magníficat” y con su estar “de pie junto a la cruz”. Estamos llamados a conocer y amar a Jesús tal como es, nacido de María y presente en la Iglesia.

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