Sábado semana cuarta de Pascua (23 abril 2016, S. Jorge)

De Corazón a corazón: Hech 13,44-52 ("Nos volvemos a los gentiles… Los discípulos quedaron llenos de gozo y del Espíritu Santo"); Jn 14,7-14 ("El que me ha visto a mí, ha visto al Padre")

Contemplación, vivencia, misión: El gozo de un creyente nace de amar y hacer amar a Cristo, tal como es, perfecto Dios, perfecto hombre y único Salvador, que salva al hombre con la colaboración del mismo hombre. Dios Amor se nos ha manifestado así y sólo lo acepta de corazón quien se deja sorprender por su amor. Vale la pena encontrar a Cristo y convivir gozosamente con él. Quien conoce a Jesús amándole, se transforma en expresión de quien es “Palabra” personal de Dios. Así se imita su mirada de misericordia: “Ver el mundo a través de la mirada de amor de Jesús y comprender la vida como una llamada a servir a Dios” (Amoris Laetitia, n.279)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Nadie mejor que Ella nos puede guiar, en nuestro camino de fe, como Madre, intercesora, discípula y maestra, "a quien la Iglesia católica, enseñada por el Espíritu Santo, honra con filial afecto de piedad como a Madre amantísima" (LG 53).

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