Domingo quinto de Pascua (24 abril 2016)

De Corazón a corazón: Hech 14,21-27 (“Es necesario pasar muchas tribulaciones para entrar en el Reino”); Apo 21,1-5 (“Hago nuevas todas las cosas”); Jn 13,31-35 (“Que os améis como yo os he amado”).

Contemplación, vivencia, misión: Afrontar la realidad para construirla amando, es el secreto de nuestro caminar histórico, donde Cristo, clave de la historia (“alfa y omega”), construye con nosotros un mundo nuevo en el que reinará el amor. La vida es hermosa cuando se convierte en el “sí” de donación a Dios y a los hermanos, con el mismo amor de Cristo. Es el milagro que Cristo hace todos los días en el corazón de quienes le siguen de verdad. “El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero” (Amoris Laetitia, n.296).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Esta donación resumida en un “sí” fue la respuesta de María. Es la “utopía” cristiana, porque “para Dios no hay nada imposible” (Lc 1,37).

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