(Retiro VI) MIRADA DE MISERICORDIA

CONTAGIADOS POR LA MIRADA DE MISERICORDIA

(Experiencia de María) “Dios ha mirado la bajeza de su esclava… su miericordia de generación en generación” (Lc 1,48.50)

Experiencia de misericordia en Pedro: “Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos” (Lc 22,32). “El Señor miró a Pedro… Pedro lloró amargamente” (Lc 22,61-62)

Cuando la Iglesia ha experimentado la misericordia de Dios Amor, aprende a mirar a los demás y al mundo con los ojos de Jesús: “Toda la actividad de la Iglesia es una expresión de un amor que busca el bien integral del ser humano” (Deus Caritas est, n.19).

“La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que él se entrega. No puedo tener a Cristo sólo para mí; únicamente puedo pertenecerle en unión con todos los que son suyos o lo serán” (Deus Caritas est, n.14).

“Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya sólo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo. Su amigo es mi amigo. Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho más que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que él necesita” (Deus Caritas est, n.18).

“En una civilización paradójicamente herida de anonimato y, a la vez obsesionada por los detalles de la vida de los demás, impudorosamente enferma de curiosidad malsana, la Iglesia necesita la mirada cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro cuantas veces sea necesario. En este mundo los ministros ordenados y los demás agentes pastorales pueden hacer presente la fragancia de la presencia cercana de Jesús y su mirada personal. La Iglesia tendrá que iniciar a sus hermanos –sacerdotes, religiosos y laicos– en este «arte del acompañamiento», para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro (cf. Ex 3,5). Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana” (Evangelii Gaudium, n.169)

Obras de misericordia: sin esperar otro premio, con audacia y sencillez (“tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”: Mt 6,4), sin ver el fruto, sin superioridad (somos “siervos inútiles”: Lc 17,10).

“Obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina” (Misercordiae Vultus, n.15)

La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva” (Evangelii Gaudium, n.24)

La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio”(Evangelii Gaudium, n. 114)

“La Palabra de Dios enseña que en el hermano está la permanente prolongación de la Encarnación para cada uno de nosotros: «Lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, lo hicisteis a mí» (Mt 25,40). Lo que hagamos con los demás tiene una dimensión trascendente: «Con la medida con que midáis, se os medirá» (Mt 7,2); y responde a la misericordia divina con nosotros: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará […] Con la medida con que midáis, se os medirá» (Lc 6,36-38)” (Evangelii Gaudium, n. 179)

“El Espíritu Santo que conduce los pasos de los creyentes para que cooperen en la obra de salvación realizada por Cristo, sea guía y apoyo del Pueblo de Dios para ayudarlo a contemplar el rostro de la misericordia” (Misercordiae Vultus, n.4)

“Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos” (Misercordiae Vultus, n.14)

“Sabemos que es el Señor quien nos ha amado primero. Pero sólo seremos de verdad bienaventurados, felices, cuando entremos en la lógica divina del don, del amor gratuito, si descubrimos que Dios nos ha amado infinitamente para hacernos capaces de amar como Él, sin medida” (Mensaje JMJ 2016, n.3)

El único camino para vencer el mal es la misericordia” (Mensaje JMJ 2016, n.3). “¡Vayan a Él y no tengan miedo! Vengan para decirle desde lo más profundo de sus corazones: «¡Jesús, confío en Ti!». Déjense tocar por su misericordia sin límites, para que ustedes a su vez se conviertan en apóstoles de la misericordia mediante las obras, las palabras y la oración, en nuestro mundo herido por el egoísmo, el odio y tanta desesperación” (Mensaje JMJ 2016, n.4)

(Ver el tema mariano en retiros anteriores y en Categorías de este blog)

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