San Felipe y Santiago Apóstoles (3 mayo 2016)

De Corazón a corazón: 1Cor 15,1-8 (“Se me apareció también a mí, como a un abortivo”); Jn 14,6-14 (“Yo soy el camino, la verdad y la vida… Felipe… el que me ve a mí, ha visto al Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: Gracias a las dudas de San Felipe Apóstol, sabemos que Jesús es la epifanía personal y definitiva de Dios, según su afirmación: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”; se nos hace “camino” (hermano) para llevarnos a la verdad y bondad plena. Porque sólo en Jesús descubrimos al Padre y su amor hacia todos. Todos los Apóstoles, que no olvidaron nunca su propia realidad quebradiza, nos han legado la misma fe en Cristo Resucitado. “Una reflexión sincera puede fortalecer la confianza en la misericordia de Dios, que no es negada a nadie” (Amoris Laetitia, n.300).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cuando Jesús apareció en el Cenáculo a los Apóstoles, dijo a Tomás: “Son más bienaventurados los que sin ver, creen”. La fe de la Iglesia se inspira en la fe de la Madre de Jesús (cfr. Lc 1,45). Ella es discípula, guía, maestra, Madre e intercesora en el camino de la fe viva. La recibimos así por encargo de Jesús (Jn 19,26).

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