Miércoles semana sexta de Pascua (4 mayo 2016)

De Corazón a corazón: Hech 17,15.22-18,1 (en el Areópago Pablo anuncia al "Dios desconocido" revelado por Jesús resucitado); Jn 16,12-15 (“El Espíritu de la verdad os guiará a la verdad plena… recibirá de lo mío y os lo anunciará”)

Contemplación, vivencia, misión: Predicar a Cristo Resucitado tiene sus riesgos. En el Areópago de Atenas, algunos se mofaron de Pablo. Pero sólo Jesús es el Hijo que ha visto al Padre y que nos lo puede dar a conocer. La búsqueda y el deseo de Dios (o de la trascendencia) está en todos los corazones y en todas las culturas; a veces es búsqueda dolorosa y entre nubarrones. La novedad que aporta Jesús es que Dios viene en busca del hombre; en el misterio de Cristo, muerto y resucitado, se ha desvelado todo el misterio del hombre y de su historia (cfr. GS 22).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El Espíritu Santo, que formó a Jesús en el seno de María, es quien guía a la verdad plena. Cuando se medita el evangelio con el corazón abierto como María (cfr. Lc 2,19.41), Jesús entra como en su propia casa. “Corazón de madre tiene la Virgen contigo” (S. Juan de Ávila, sermón 71).

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