ASCENSION DEL SEÑOR (domingo 8 mayo 2016)

De Corazón a corazón: Hech 1,1-11 (“Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo… seréis mis testigos… así vendrá”); Heb 9,24-28; 10,19-23 (“Cristo penetró en el mismo cielo… tenemos plena seguridad de entrar en el santuario en virtud de la sangre de Cristo”; Lc 24,46-53 (“Fue llevado al cielo”)

Contemplación, vivencia, misión: Nuestra vida está injertada en la misma vida de Cristo. Ya no estamos solos. Ocupamos un puesto peculiar en su Corazón, participando de su misma vida. Él ya comparte con nosotros su glorificación. Quiere seguir construyendo la historia por medio de nosotros, que somos su familia (su “Iglesia”), su “complemento”, la visibilidad de su donación. María, con Cristo, vive esta tensión: “Tengo hijos en el mundo, la salvación de los cuales deseo con muy amoroso y maternal corazón… no he perdido la compasión de ellos … antes se me ha acrecentado, porque el Señor me ha acrecentado la caridad” (S. Juan de Ávila, Sermón 69, Asunción).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El Espíritu Santo, que formó a Jesús en el seno de María, nos transforma ahora (en el corazón de María y de la Iglesia) en testigos del nuevo proyecto de Dios Amor, hasta llegar al encuentro definitivo con Cristo glorioso. (Ver Domingo séptimo de Pascua en Año Litúrgico de este blog)

Anuncios

Los comentarios están cerrados.