Miércoles semana séptima de Pascua (11 mayo 2016)

De Corazón a corazón: Hech 20,28-38 (“Os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios… hay más alegría en dar que en recibir”); Jn 17,11-19 (“Como tú me has enviado… yo también los he enviado… por ellos me santifico – me inmolo- a mí mismo”).

Contemplación, vivencia, misión: La vida de los discípulos y apóstoles de Jesús es de donación plena e incondicional como fue la suya. No existe otra "misión" que la misma que él vivió, amasada de donación y gratuidad, guiada por el Espíritu de amor. "Si no está el Espíritu Santo, todo es perdido" (S. Juan de Ávila, Sermón 28).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: "En ella, «templo del Espíritu Santo », brilla todo el esplendor de la nueva criatura" (Juan Pablo II, Vita Consecrata 28). “Esta piadosa Señora está diputada por Dios para socorro de atribulados, y es universal limosnera de todas las misericordias que Dios hace a los hombres” (S. Juan de Ávila, Sermón 60).

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