Jueves semana séptima de Pascua (12 mayo 2016)

De Corazón a corazón: Hech 22,30;23,6-11 (“Se me juzga por esperar la resurrección de los muertos… Has dado testimonio de mí”); Jn 17,20-26 (“Como tú Padre en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea… los has amado como a mi… yo estoy en ellos”)

Contemplación, vivencia, misión: Pablo fue siempre un destello de Cristo Resucitado. Su testimonio dejó huella imborrable, desde Jersualén hasta Roma. El mandato del amor, puesto en práctica en la fraternidad, es un signo eficaz de santificación y de evangelización. En el Cenáculo, preparando la venida del Espíritu Santo, resonaban en el Corazón de María y de la Iglesia, las palabras de Jesús: "Los has amado como a mi… yo estoy en ellos". Era la explicación anticipada del encargo recibido en el Calvario: "He aquí a tu hijo… he aquí a tu Madre".

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “¿Adónde están mis hijos? Vuestros hermanos, ¿dónde están? Los racimos de mi corazón, los pedazos de mis entrañas, ¿adónde están? … traédmelos, que yo les prometo perdón de mi Hijo” (S. Juan de Ávila, Sermón 67, Soledad de María).

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