Viernes semana séptima de Pascua (13 mayo 2016, Fátima)

De Corazón a corazón: Hech 25,13-21 (“Jesús… de quien Pablo dice que vive”); Jn 21,15-19 (“¿Me amas más?… Apacienta mis ovejas… Sígueme”)

Contemplación, vivencia, misión: Los Apóstoles vivían pendientes de la presencia real de Cristo resucitado. Su primer encuentro se actualizaba continuamente en la vida ordinaria y especialmente en el "partir el pan" (Eucaristía). A Cristo se le ama en la medida en que uno se preocupa por hacerle amar. El pasado, que tiene sus luces y sus sombras, queda diluido y transformado en el Corazón de Cristo Amigo.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El examen de amor para la misión (cfr. Jn 21) recuerda la declaración de amistad mutua en la Última Cena (cfr. Jn 15). El último "sígueme" recuerda el "seguimiento" evangélico de Cristo "con su Madre" (Jn 2,12). “Es muy grande la misericordia de la Virgen, a muchos se extiende: para todos los que la llaman” (S. Juan de Ávila, Sermón 62).

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