DOMINGO DE PENTECOSTÉS (15 mayo 2016)

De Corazón a corazón: Hech 2,1-11 (“Todos quedaron llenos del Espíritu Santo… Todos oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”); Rom 8,8-17 (“El Espíritu de Dios habita en vosotros”); Jn 14,15-16.23-26 (“Os enseñará todo”)

Contemplación, vivencia, misión: Se recibe el Espíritu Santo, enviado por Jesús de parte del Padre, como fruto pascual de su muerte y resurrección. Entonces la vida nueva del Espíritu es presencia, luz y acción transformadora, que reclama fidelidad de relación, de apertura y de entrega generosa. Un nuevo Pentecostés acontece continuamente en el caminar eclesial, en las nuevas situaciones, para suscitar nuevo fervor de los apóstoles. ¿Cómo discernir y seguir la acción del Espíritu Santo? Lleva siempre hacia el “desierto” (Lc 4,1), hacia los “pobres” (Lc 4,18), hacia el “gozo” oblativo de la Pascua (Lc 10,21).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La preparación y la celebración de todo “nuevo Pentecostés” consiste siempre en orar armónicamente “con María la Madre de Jesús” (Hech 1,14). La Iglesia, con María, vive este “kerygma trinitario”: “Es el fuego del Espíritu que se dona en forma de lenguas y nos hace creer en Jesucristo, que con su muerte y resurrección nos revela y nos comunica la misericordia infinita del Padre” (Evangelii Gaudium, n.164).

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