Martes semana octava Tiempo Ordinario (24 mayo 2016)

De Corazón a corazón: 1Pe 1,10-16 (“Poned toda vuestra esperanza en la gracia… sed santos”); Mc 10,28-31 (“Lo hemos dejado todo y te hemos seguido”)

Contemplación, vivencia, misión: En la comunidad eclesial primitiva se vivía en “armonía” de sentimientos “con la Madre de Jesús” (Hech 1,14). En su Corazón y en el de la Iglesia, resonaba toda la vida y mensaje de Jesús. Por esto, el tono de la vida eclesial era de generosidad y de confianza, sabiendo que, con la ayuda de la gracia, era posible caminar en el amor, con “un solo corazón” (Hech 4,32), sin anteponer nada al amor de Cristo.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cualquier aspecto del mensaje de Jesús, nos recuerda de nuevo la invitación de su Madre: “Haced lo que él os diga”. “Él mismo (Jesús) a los doce años responde a María y a José que tiene otra misión más alta que cumplir más allá de su familia histórica (cf. Lc 2,48-50)” (Amoris Laetitia, n.18).

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