Miércoles semana octava Tiempo Ordinario (25 mayo 2016)

De Corazón a corazón: 1Pe 1,18-25 (“Rescatados con una sangre preciosa… reengendrados por la Palabra de Dios”); Mc 10,32-45 (“¿Podéis beber la copa que yo he de beber?… Servir y dar la vida por todos”)

Contemplación Vivencia Misión: El evangelio no se entiende, si no es en sintonía con los sentimientos y criterios de Jesús. Él es la Palabra personal del Padre, pronunciada eternamente en el amor del Espíritu Santo, que entra en lo más profundo de nuestro ser para hacerlo partícipe de su misma vida. El “precio” lo ha pagado el mismo Señor: dar la vida en un servicio humilde sin algazaras propagandísticas y en el último lugar.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Lo dejamos todo por amor a Cristo, para servir a todos como Él y con Él. “Necesitamos sumergirnos en el sí de María… Y luego, penetrar en los treinta largos años donde Jesús se ganaba el pan trabajando con sus manos, susurrando la oración y la tradición creyente de su pueblo y educándose en la fe de sus padres, hasta hacerla fructificar en el misterio del Reino” (Amoris Laetitia, n.65).

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