Jueves semana octava Tiempo Ordinario (26 mayo 2016)

De Corazón a corazón: 1Pe 2,2-12 (“piedras vivas… sacerdocio santo… Pueblo de Dios”); Sal 100,1; Mc 10,46-52 (“ten compasión de mí… que vea… tu fe te ha salvado”)

Contemplación, vivencia, misión: Somos “recién nacidos” en Cristo, formando parte de su mismo “Cuerpo”, partícipes de su mismo sacerdocio, como templo del Espíritu de amor, “Pueblo” propiedad esponsal de Dios. Aquí no entra ni la demagogia ni la aristocracia; en esta familia de hermanos es más el que ama más, sirviendo cada uno según los dones recibidos y en los encargos que le han confiado.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La dinámica de la oración es un cruce de miradas (“atención amorosa”) entre quien se reconoce pobre (como el ciego de Jericó) ante Dios hecho hombre. Y como María: “Dios, mi Salvador… ha mirado la humillación de su sierva” (Lc 1,48). Se deja mirar por Dios Amor quien abre su corazón de par en par. Ver CORPUS CHRISTI en Año Litúrgico (o Domingo próximo)

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