SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (3 junio, Jubileo sacerdotal)

De Corazón a corazón: Ez 34,11-16 (“Yo mismo apacentaré mi rebaño… buscaré la oveja perdida”); Rom 5,5-11 (“el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones”); Lc 15,3-7 (“va a buscar a la oveja que se perdió… cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros”)

Contemplación Vivencia Misión: Cuando Jesús habló de su Corazón “manso y humilde” (Mt 11,29), anticipó ese resumen de su vida que es el momento en que abrieron su costado con una lanza y del que salió “sangre y agua” (Jn 19,34). Su vida fue siempre “donada” (“sangre”), para comunicarnos una vida nueva, su misma vida divina (“agua”). Así nos ama Dios, dándose él, con “lazos de amor” (Os 11,4) y corazón materno. Jesús sigue esperando y “buscando”, “hasta que encuentra” a cada uno para colocarlo en su Corazón. Los sacerdotes ministros son signo personal del amor del Buen Pastor, que sigue esperando y buscando a todos. “El sacerdocio, ¡ved el amor del Corazón de Jesús!” (Santo Cura de Ars).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El compromiso de vivir en sintonía con los latidos del Corazón de Jesús como María (por la santificación de “los suyos”), se inspira en su oración sacerdotal que también ella sigue meditando en su corazón: “Padre… los que tú me has dado… son mi expresión (mi gloria)… YO ME INMOLO POR ELLOS para que sean santos… que sean uno como nosotros… les amas como a mí… yo estoy en ellos” (Jn 17,10-28).

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