Inmaculado Corazón de María (sábado 4 junio 2016)

De Corazón a corazón: Is 61,9-11 (“Se alegra mi alma en mi Dios”); Lc 2,41-52 (“Su madre conservaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón”)

Contemplación, vivencia, misión: María estuvo “asociada” a la misma suerte de Jesús. En su Corazón resonaron todas las palabras del Señor (especialmente las de la cruz), así como los balbuceos de la Iglesia primitiva, con las emociones de su Corazón materno al oír las palabras de la consagración eucarística y al proclamar el “amén” como eco de su “fiat”. El encargo recibido de Jesús (“he aquí a tu hijo”) descifra las “predilecciones” de María hacia el “discípulo amado”, que somos ahora cada uno de nosotros según la propia vocación. Su predilección materna y su mirada misericordiosa privilegia a los hijos más débiles o más necesitados.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María medita en su Corazón todo el misterio de Cristo, en el que todos estamos insertados como hijos en el Hijo. “Ella es la del corazón abierto por la espada, que comprende todas las penas. Como madre de todos, es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.286)

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