Domingo 10º Tiempo Ordinario (5 junio 2016)

De Corazón a corazón: 1Re 17,17-24 (Elías resucita al hijo de la viuda de Sarepta); Gal 1,11-19 ("Me llamó por su gracia… para que lo anunciase entre los gentiles"); Lc 7,11-17 (Jesús resucita al hijo de la viuda de Naim: "Tuvo compasión… Joven, levántate")

Contemplación, vivencia, misión: La "sanación" y "resurrección" más difícil es la de empezar una vida nueva, en la que Cristo sea el centro. Pablo fue fiel a la gracia recibida y se dedicó a "completar" la vida y misión de Cristo, sin rebajas ni fronteras. Las resurrecciones que realizó Jesús (la hija de Jairo, el joven en Naim y Lázaro de Betania) fueron sólo un preludio de una gracia mayor: poder vivir y morir amando, unidos a Cristo para resucitar con él definitivamente al final de la historia. “María nos mira de modo tal que uno se siente acogido en su regazo” (Homilía Jubileo sacerdotal).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La “compasión” del Corazón de Cristo tiene las connotaciones del seno y del Corazón de su Madre y nuestra. Una Iglesia que no llorara por sus hijos enfermos o muertos, habría perdido su naturaleza misionera y su razón de ser.La Iglesia puede ser definida «madre», también por los que llegarán un día a la fe en Cristo”(Papa Francisco, Mensaje Domund 16).

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