Martes semana 10ª Tiempo Ordinario (7 junio 2016)

De Corazón a corazón: 1Re 17,7-16 (Viuda de Sarepta. “No se acabó la harina… ni el aceite”); Mt 5,13-16 (“Sois la sal de la tierra… la luz del mundo… que glorifiquen a vuestro Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús en Nazaret, cuando se presentó como ungido y enviado por el Espíritu Santo, recordó a la viuda de Sarepta. Èl es la luz del mundo, el pan de vida, el fermento y la sal, que quiere prolongarse y expresarse a través de “los suyos”. La única condición es dejarle ser él y multiplicarse en nuestro poco (“lo poquito que hay en mí”, decía Santa Teresa). Las obras del seguidor de Cristo deben reflejar el modo de ser y de vivir del mismo Cristo, para que le vean a él (como reflejo del Padre) en nosotros. “Los tesoros irremplazables del Corazón de Jesús son dos: el Padre y nosotros. Él pasaba sus jornadas entre la oración al Padre y el encuentro con la gente” (Papa Francisco, homilía jubileo sacerdotal).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Dios hace cosas grandes si le dejamos moldear nuestro barro en sus manos de Padre. Al recitar el "Magníficat", experimentamos que con su mirada amorosa imprime su rostro misericordioso en nuestra nada. “Todo lo que en ella hay es blandura… llena de misericordia” (S. Juan de Ávila, Sermón 60).

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