Miércoles semana 10ª Tiempo Ordinario (8 junio 2016)

De Corazón a corazón: 1Re 18,20-39 (“Si el Señor es Dios, seguidle”); Mt 5,17-19 (“No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”)

Contemplación, vivencia, misión: La gran sorpresa de los santos (como en el caso de S. Efrén) fue la de encontrarse con culturas maravillosas que, con su belleza y poesía, ya eran vehículo y preparación para recibir a Jesús. Pero, a veces, se quiere un Jesús según las propias preferencias “idolátricas”. A Jesús, la Palabra personal del Padre, pronunciada en el amor del Espíritu Santo, se le recibe tal como es, dejándose sorprender por su misterio de amor, que es siempre infinita belleza, verdad y bondad. De otro modo, no sería Dios, sino una caricatura. La puesta en práctica del sermón de la Montaña,  bajo la acción del Espíritu Santo, hace madurar todas las “semillas del Verbo”.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María enseña a mirar las cosas y las personas con la mirada de Jesús. Ella es “tan cercana para nuestro remedio… tan presto le tocan nuestras miserias como a su virginal corazón, tan rico en misericordia, que la llama la Iglesia Madre de misericordia” (S. Juan de Ávila, Sermón 60).

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