Jueves semana 11ª Tiempo Ordinario (16 junio 2016)

De Corazón a corazón: Ecli (Sir) 48,1-14 (Elías: “Su palabra abrasaba como antorcha”); Mt 6,7-15 (“Vuestro Padre sabe lo que necesitáis… Padre nuestro”)

Contemplación, vivencia, misión: La historia de la humanidad está amasada de presencia de Dios que habla al corazón, también por medio de nuestros hermanos y de los acontecimientos. Para relacionarse con Dios, basta con abrir el corazón dejando entrar en él su mirada de Padre; entonces le devolvemos el reflejo de su mirada. Pero esto sólo es posible si Jesús, la Palabra personal de Dios, vive en nosotros. Orar es alegrarse filialmente de su presencia. La oración del “Padre nuestro” construye la historia personal y comunitaria, moldeada según el mandato del amor.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Desde el seno de María, Jesús se ofrecía al Padre con la actitud filial resumida en esta oración, suya y nuestra (cfr. Heb 10,5-7). “La Iglesia misma está llamada a ofrecer abundantemente signos de la presencia y cercanía de Dios, a despertar en los corazones la capacidad de fijarse en lo esencial” (Mensaje JMJ 2016, n.1)

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