Domingo 12º Tiempo Ordinario (19 junio 2016)

De Corazón a corazón: Zac 12,10-11;13,1 (“Derramaré un espíritu de gracia… Mirarán al que traspasaron… habrá una fuente abierta”); Gal 3,26-29 (“Revestidos de Cristo… sois uno en Cristo Jesús”); Lc 9,18-24 (“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”)

Contemplación, vivencia, misión: Hay que captar el mensaje de Jesús, escuchando los latidos de su Corazón abierto en la cruz, presente en la Eucaristía, fuente de agua viva, que es la vida nueva en el Espíritu Santo, para “revestirse” de Cristo. La pregunta de Jesús (“¿qué dicen… qué decís?”) es un examen de amor en cada época de la historia. Se trata de “seguirle”, es decir, de compartir su misma vida, sin anteponer nuestras preferencias a las suyas. La “cruz” no tiene sentido, si no es como expresión de un amor de totalidad, que se concreta en solidaridad con los que sufren, para ser “uno en Cristo Jesús” (Gal 3,28).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María y la Iglesia comparten la misma “espada”, la misma cruz de un dolor transformado en donación fecunda. “La misericordia de Dios es muy concreta y todos estamos llamados a experimentarla en primera persona” (Mensaje JMJ 2016, n.2).

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