Sábado semana 12ª Tiempo Ordinario (25 junio 2016)

De Corazón a corazón: Lam 2,2.10-14.18-19 (“Se agotan de lágrimas mis ojos… por el desastre de la hija de mi pueblo”); Mt 8,5-17 (“No soy digno… Él tomó nuestras flaquezas”)

Contemplación, vivencia, misión: La historia humana es una herencia común, que se purifica y aquilata con la aportación de todos. El verdadero “crisol” es siempre el Corazón de Cristo, que quiso la sintonía de Corazón de su Madre, “de pie junto a la cruz”. Cuando intuimos alguna miseria humana, también en nuestra familia eclesial, hay que mirar con la mirada de Jesús, que “cargó con nuestras enfermedades”. No se entiende por qué siendo todo lo que nos rodea un don de Dios Amor, nosotros vivimos de prisa y en una “fuga” que nos hace insensibles a los hermanos.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La oración de un pagano (“no soy digno”) es ahora oración de toda la Iglesia. También él era “el hermano por quien Cristo ha muerto” (Rom 14,15). María se consideraba “sierva” humilde, siendo “Madre de Dios” y “Madre de la Misericordia”.

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