Martes semana 13ª Tiempo Ordinario (28 junio, S. Ireneo)

De Corazón a corazón: Am 3,1-8; 4,11-12 ("Prepárate, Israel, para el encuentro con tu Dios"); Mt 8,23-27 (“¿Por qué teméis, hombres de poca fe?”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios nos "prueba" para examinarnos de amor. Nos fabricamos muchos andamios de adorno que nos impiden transformarnos en piedras vivas. La "miseria" humana es un abismo, pero la "misericordia" de Dios es un abismo mayor que transforma nuestra miseria en barro moldeable. Para este "cambio”, bastaría ser agradecidos a Dios y avergonzarnos de no haber confiado y correspondido a su amor. "Jesús mío, yo pongo toda mi miseria en tu misericordia, para el bien de las almas" (Bta. Mª Inés-Teresa Arias). "La fe nace y renace en el encuentro vivificante con Jesús, en la experiencia de su misericordia que ilumina todas las situaciones de la vida. Es bueno que revivamos todos los días este encuentro vivo con el Señor. Nos vendrá bien leer la Palabra de Dios y abrirnos a su amor en el silencio de la oración. Nos vendrá bien dejar que el encuentro con la ternura del Señor ilumine el corazón de alegría" (Papa Francisco, Armenia, 25 julio 2016).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: "Ha puesto Dios este instinto en todos los cristianos de llamar luego a la Virgen María… Y pues todos la llamamos en nuestros trabajos, es que ha puesto Dios en el corazón de ella que ruegue a su Majestad por nosotros; luego pues es nuestra Madre" (S. Juan de Ávila, Sermón 62).

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