Lunes semana 14ª Tiempo Ordinario (4 julio 2016)

De Corazón a corazón: Os 2,16-18.21-22 (“La seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón… Te desposaré para siempre”); Mt 9,18-26 (“Con sólo tocar su manto, quedaré curada”)

Contemplación, vivencia, misión: No estamos muy acostumbrados al lenguaje de amor que usa Dios por medio de los profetas. El Señor habla de “seducir” o conquistar, de invitación a la soledad y al diálogo, de corazón a corazón, de desposorio… Todo este lenguaje se resume en la palabra “Alianza”, que Jesús nos ha transmitido como pacto de amor sellado con su sangre. Ante este amor, sólo cabe la confianza en quien nunca abandona. La misericordia (rahamim), “se puede traducir como ‘entrañas’, que nos recuerda en modo particular el seno materno y nos hace comprender el amor de Dios por su pueblo, como es el de una madre por su hijo” (Papa Francisco, JMJ,n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La presencia de Jesús en nuestra vida, especialmente por la Eucaristía y por su Palabra viva, infunde la confianza y el gozo de no sentirse nunca solos. María, que había “tocado” y envuelto al niño Jesús en pañales (cfr. L 2,7), es modelo de esa fe confiada que se deja sorprender por el Señor.

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