Viernes semana 14ª Tiempo Ordinario (8 julio 2016)

De Corazón a corazón: Os 14,2-10 (“Vuelve, Israel, al Señor… Los amaré generosamente”); Mt 10,16-23 (“Os entregarán… por mi causa… El Espíritu de mi Padre hablará en vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida es un entramado de sorpresas, no siempre agradables. La mejor sorpresa es la de encontrarse con algún signo sencillo (¡y hay tantos!) de la presencia y amor de Señor. Si el corazón se abre a él (“conversión” significa abrirse a su amor), entonces se descubre que todo es “mensaje” suyo para nosotros y para todos. “En Oseas tenemos un hermoso ejemplo del amor de Dios, comparado con el de un padre hacia su hijo: «Cuando Israel era niño, yo lo amé… Yo los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer» (Os 11,1-4)” (Papa Francisco, JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Sólo guiados por el Espíritu de amor sabremos vivir las sorpresas sin transformarlas en sustos y fantasmas. María nos enseña a ser portadores de la gran sorpresa, que es Jesús. Al Señor se le encuentra, como los magos venidos de Oriente, “con María, su Madre” (Mt 2,11).

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