Sábado semana 14ª Tiempo Ordinario (9 julio 2016)

De Corazón a corazón: Is 6,1-8 (“Santo, Santo, Santo… Esto ha tocado tus labios… Aquí estoy, envíame”); Mt 10,24-33 (“No temáis… Ni un solo pájaro se cae en tierra sin que lo quiera vuestro Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: El Señor nos ama siempre más allá de sus dones, porque se nos quiere dar él mismo. Nuestro barro, gracias a su mirada de amor misericordioso, ya puede tener el reflejo de esta mirada divina. La misión de cada ser humano consiste en ser “gloria” o expresión y reflejo de este amor para con todos. Todos somos “enviados” (“ángeles”) del Amor. Las flores se marchitan y todas las cosas pasan. Pero el amor que Dios nos tiene y que se refleja en todos sus dones, nunca pasa. La misericordia de Dios “no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor” (Papa Francisco JMJ, n.2, cita MV 6).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La Providencia amorosa de Dios sólo se capta quitando del corazón de todas las escorias y añadiduras inútiles. “Aquí estoy, envíame” (Isaías); “hágase en mí según tu palabra” (María).

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