Domingo 15º Tiempo Ordinario (10 julio 2016)

De Corazón a corazón: Deut 30,10-14 (“La Palabra está muy cerca de ti… en tu corazón”); Col 1,15-20 (“Todo subsiste en él… que resucitó”); Lc 10,25-37 (Buen samaritano: “Haz tú lo mismo”)

Contemplación, vivencia, misión: En Jesús recibimos la Palabra personal y definitiva del Padre. Si el corazón está abierto a esta su Palabra, todo nos habla de Cristo resucitado, por quien la creación y la historia tienen o recuperan su razón de ser. En toda cultura y en todo pueblo podemos anunciar que Dios nos ama creando las cosas y renovándolas por la Encarnación de su Palabra. En Cristo, el Verbo Encarnado, la creación y la historia tienen sentido salvífico definitivo. Pero hay que pasar por la Cruz, para hacerse como él y en él, “pan partido” y “comido”. Dice el Papa Francisco: “Les invito por ello a descubrir de nuevo las obras de misericordia” (Mensaje JMJ, n.3)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cristo “pasó haciendo el bien” (Hech 10,38), como hermano nuestro y buen samaritano que nos inserta en su misma biografía y nos contagia su mismo rostro. Sólo lo encuentra quien está dispuesto a ser hermano de todos como él. María se contagió de la actitud misericordiosa de Jesús y se hizo su transparencia en su nueva maternidad hacia nosotros.

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