Martes semana 15ª Tiempo Ordinario (12 julio 2016)

De Corazón a corazón: Is 7,1-9 (“Ha dicho el Señor… si no os afirmáis en mí, no seréis firmes”); Mt 11,20-24 (“Cafarnaún… Si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy”)

Contemplación, vivencia, misión: Tenemos la manía de construir castillos de naipes o de arena. Nos falta el punto de apoyo y de referencia, para descifrar el sentido de la vida: quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos. Cuando Jesús “pasó haciendo el bien” por aquellos lugares “turísticos” del lago de Galilea, los hombres vivían tan distraídos como nosotros. La gran pena de Jesús, expresada en compasión de Buen Pastor, consistía en constatar que no querían abrirse a los nuevos planes de Dios Amor. La “conversión”, como disponibilidad para la sorpresa de Dios, es un don del mismo Dios que hace posible nuestra respuesta libre. “En el capítulo 15 del Evangelio de Lucas podemos encontrar las tres parábolas de la misericordia… Nos impresiona la alegría de Dios, la alegría que Él siente cuando encuentra de nuevo al pecador y le perdona” (Papa Francisco, JMJ n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: A Jesús, a veces, lo tenemos como el gran ausente; pero él nos lleva a todos en su Corazón y nos acompaña para dejar en la vida huellas imborrables de su amor. María de Nazaret es la Virgen del hogar, de nuestra vida ordinaria; y ésta se hace fecunda y trascendente cuando se convierte en donación.

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