Jueves semana 15ª Tiempo Ordinario (14 julio 2016)

De Corazón a corazón: Is 26,7-9.12.16-19 (“Con toda mi alma te anhelo”); Mt 11,28-30 (“Venid a mí todos… Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”)

Contemplación, vivencia, misión: Los santos se dejaron sorprender por la invitación de Cristo y se enrolaron en un “itinerario” comprometido de apertura del corazón hacia el Amor. El ser humano se puede definir por su deseo: dime lo que deseas y te diré quién eres. El deseo imborrable que Dios ha sembrado en el corazón es de apertura hacia Él, que es suma Verdad, Amor y Belleza. Pero hay que disipar nieblas y enredos que nos arruinan. Jesús llama a todos a abrir el corazón en sintonía con el suyo, que acompaña a todos como parte de su misma vida. Para él no hay estropajos, sino personas recuperables.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La “mansedumbre” de Jesús es la de asumir las circunstancias en el contexto de la Providencia del Padre, sin agresividad ni desánimo, transformándolas en confianza y donación. La “humildad” consiste en reconocer las propias limitaciones humanas y poner al servicio de los demás los dones recibidos. Así lo cantó proféticamente María en su “Magníficat”. Es la alegría de dar y darse.

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