Sábado semana 15ª Tiempo Ordinario (16 julio 2016, Virgen del Carmen)

De Corazón a corazón: Mi 2,1-5 (“Ay de aquellos que meditan iniquidad”); Mt 12,14-21 (“Le siguieron muchos y los curó a todos… En su nombre pondrán las naciones su esperanza”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús será siempre “signo de contradicción” (Lc 2,34) porque es signo de “esperanza” verdadera. Esperar en él es confiar y también tender o abrirse gozosamente a su persona. Seguirle significa entrar en relación íntima con él, para aceptar su mensaje de salvación. Él sana las heridas del corazón y de la sociedad. Pero el precio es el amor. Si las preferencias propias se anteponen a su amor, entonces es prácticamente imposible recibir su luz y sanación. “Tú eres médico y yo estoy enfermo; tú eres misericordioso y yo soy miserable… Pero toda mi esperanza estriba sólo en tu grande misericordia” (S. Agustín, Confesiones, lib.10)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La presencia de Jesús unifica el corazón y nos comunica su modo de mirar las cosas y de afrontar los acontecimientos. Su luz deslumbra porque abre el corazón a un más allá. María y José “se admiraban” (Lc 2,33) y “no entendían” (Lc 2,50), porque adoraban y amaban el misterio de Jesús.

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