Lunes semana 16ª Tiempo Ordinario (18 julio 2016)

De Corazón a corazón: Miq 6,1-8 (“Pueblo mío, ¿qué te he hecho?”); Mt 12,38-42 (“No se les dará otra señal que la del profeta Jonás”)

Contemplación, vivencia, misión: A Jesús le pidieron “signos” de garantía. Si el “signo” que nos dejó fuera sólo un elemento cultural, se desvirtuaría la profundidad de su misterio pascual de muerto y resucitado para la salvación de toda la humanidad. El crucifijo es un examen de amor. Nos examina quien es el Amor y ha dado la vida por todos. Este valor es “transcultural” y ha dado pie a innumerables manifestaciones culturales auténticas de valor permanente. “Y tú, querido joven, querida joven, ¿has sentido alguna vez en ti esta mirada de amor infinito que, más allá de todos tus pecados, limitaciones y fracasos, continúa fiándose de ti y mirando tu existencia con esperanza?” (Papa Francisco, Mensaje JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El crucifijo es una invitación a hacer de la vida una donación a él y a los hermanos, con la esperanza de resucitar con él. Mirándole, el corazón recobra la serenidad. Él nos mira, como miró a su Madre (cfr. Jn 19,26), invitándonos a darnos de todo en sintonía con su amor de totalidad.

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