Martes semana 16ª Tiempo Ordinario (19 julio 2016)

De Corazón a corazón: Miq 7,14-15.18-20 (“Apacienta tu rebaño… Se compadece en el amor”); Mt 12,46-50 (“Mi madre y mis hermanos”)

Contemplación, vivencia, misión: Cuando se escucha la Palabra de Dios con el corazón abierto, entonces se descubre al Señor como “familiar”, casi como mendigo de nuestro amor, ya desde el Antiguo Testamento: “escucha”, “amarás”, “mi Pueblo”, “estoy contigo”. Por esto se compadece con amor tierno de padre y madre. Así se explica que Jesús, Dios hecho hombre (“Emmanuel”, Dios con nosotros), nos tenga a todos en su corazón: “mi madre”, “mis hermanos”, “mi Iglesia-familia”. En Jesús encontramos el rostro y el corazón humano de Dios. “Y su corazón está en fiesta por cada hijo que regresa. Está en fiesta porque es alegría. Dios tiene esta alegría, cuando uno de nosotros pecadores va a Él y pide su perdón” (Papa Francisco, JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Para ser familia de Jesús se requiere aceptarle en el corazón, auscultando sus latidos y deseos, como María su Madre y nuestra (cfr. Lc 2,19.51). Así es la Iglesia de corazón maternal y misericordioso, porque escucha y ama.

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