Miércoles semana 16ª Tiempo Ordinario (20 julio 2016)

De Corazón a corazón: Jer 1,1.4-10 (“Antes de haberte formado yo en el seno de tu madre, te conocía… adonde quiera que yo te envíe, irás”); Mt 13,1-9 (“Salió el sembrador a sembrar”)

Contemplación, vivencia, misión: El “Sembrador” (Jesús) sigue sembrando la buena semilla, que necesita encontrar tierra buena (un corazón bueno) para germinar. La semilla y el sembrador se identifican: es la Palabra personal y definitiva de Dios, es decir, el mismo Jesús. Quien sólo busca una teoría sobre Jesús, no encuentran más que abstracciones discutibles que son fuente de división. “Cada uno de nosotros es esa oveja perdida, esa moneda perdida; cada uno de nosotros es ese hijo que ha derrochado la propia libertad siguiendo ídolos falsos, espejismos de felicidad, y ha perdido todo. Pero Dios no nos olvida, el Padre no nos abandona nunca” (Papa Francisco, JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La siembra de la Palabra comienza en todo corazón humano, ya desde el seno de su madre. El ambiente favorable, familiar, eclesial y social, colaboran a que aquel ser esperado tenga siempre un corazón bueno, que reciba y comunique a los demás los dones recibidos. Jesús, Palabra personal y definitiva del Padre, se sembró en el seno y en el corazón de María figura de la Iglesia Madre.

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