Jueves semana 16ª Tiempo Ordinario (21 julio 2016)

De Corazón a corazón: Jer 2,1-3,7-8.12-13 (“Recuerdo tu cariño juvenil… Me dejaron a mí, manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas agrietadas”); Mt 13,10-17 (“¿Por qué les hablas en parábolas?… Se ha embotado el corazón de este pueblo”)

Contemplación, vivencia, misión: El lenguaje del “amor” ha perdido sus raíces de entrega total y para siempre; se prefieren las “cisternas agrietadas”          que ya no contienen el “agua viva” de la donación sincera. Si nos ha creado Dios Amor, nuestro ser se construye con autenticidad cuando se realiza en la verdad de la donación. Sin referencia a Dios Amor, fuente de toda nuestra existencia, es imposible construir la historia humana. El corazón se embota cuando no entiende ni de gratuidad ni de solidaridad. “¿Eres consciente del valor que tienes ante Dios que por amor te ha dado todo? Como nos enseña San Pablo, «la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores» (Rom 5,8). ¿Pero entendemos de verdad la fuerza de estas palabras?” (Papa Francisco, JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El corazón de María estaba siempre abierto para dejarse sorprender por el misterio insondable de Dios Amor: le bastaba con admirar, callar y decir que “sí” de modo comprometido, dispuesta a servir con prontitud y alegría.

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